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En los últimos días muchos españoles, a favor o en contra de la Monarquía hablan como si el Rey Emérito fuese una vergüenza y un problema para el pueblo español y para el propio país.  No lo dudo, pero en comparación a la actual crisis sanitaria que vivimos, Juan Carlos I -con todo su equipaje lleno de prostitutas, dólares, dirhams, riyales, euros y viagra -es una pequeñez y una cuestión intranscendente por muy transcendente que parezca.

Hoy estamos siendo testigos del mayor robo de la historia jamás llevado a cabo: el hurto de nuestra salud, de nuestro cuerpo, de nuestros amigos, de nuestra familia, nuestro trabajo, de nuestra infraestructura, de nuestras tradiciones e incluso de nuestra propia Historia.  Y les voy a decir por qué.

Como todo el mundo sabe la pesadilla comenzó a mediados de marzo tras el confinamiento estricto de un país entero. Esto sucedió casi simultáneamente en 197 países.  ¿Cómo puede ser posible que un virus se extienda de un día para el otro en casi todo el planeta? Nunca en la historia de la humanidad hubo una enfermedad que existiera en tantas regiones del mundo a la vez. Nunca en la historia de la Humanidad se aisló a la población sana.

La palabra cuarentena procede del dialecto veneciano ´quaranta¨ o 40 días de aislamiento cuando en la República de Venecia ponían en cuarentena a los marineros de las naves llegadas del exterior durante la epidemia de cólera que tuvo lugar en aquella pequeña nación a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Entonces existía una razón sanitaria y lógica para aislar a los marineros procedentes de regiones lejanas. El cólera mató a miles de personas, la Républica de Venecia sucumbió política y económicamente, pero dicha ciudad se recuperó y llegó a ser uno de los destinos más famosos y visitados de todo el planeta hasta que llegó la Covid-19.  El cólera desapareció de Venecia y de toda Europa pese que hoy en día haya unos cientos de afectados en el continente. Las enfermedades y los virus llegan y se van. No permanecen escondidas en la arena de las playas, ni en las rocas de las montañas, no son fósiles. Hoy en día ya nadie muere de la gripe, de la bronquitis o de pneumonía o eso nos hacen creer. ¿Qué son dichas enfermedades sino virus? ¿Y cuántos años llevamos conviviendo con ellas? Cada año en países como Francia, Alemania y España hay unas 28 000 víctimas de la gripe. ¿Por qué hasta hoy no confinaron a la población? ¿Por qué los medios no hicieron ni hacen eco de esas muertes por la gripe?

Ahora resulta que el coronavirus es célebre: ocupa e infecta a todo el planeta, confinan a la población, nos alejan de nuestros seres queridos, paran los vuelos internacionales, cierran las fronteras y los aeropuertos, socavan la economía, y nos obligan a llevar bozal. Estas medidas serían más apropiadas para una invasión alienígena y no para combatir un virus que ni siquiera ha sido aislada. De hecho, «hasta la fecha no hay ningún equipo de científicos que haya aislado o purificado el virus SARS-CoV-2 RNA». (https://www.globalresearch.ca/what-truly-verifiable-facts-surrounding-covid-19/5721128 de David Skripac).

Las mascarillas por su parte tampoco nos protegen de la Covid-19 ni de nada. Se ha creado  una industria, una infraestructura y una legislación (que no respeta la Constitución) en torno a los bozales. Parte de la industria textil europea de dedica ahora a fabricar mascarillas en vez de prendas de vestir. Las máscaras y las caretas son más apropiadas para ladrones de bancos, bandidos, cirujanos y dentistas, que no para personas que solo desean llevar una vida digna y normal.  La mascarilla nos hace invisibles, cada individuo que la lleva ya no es único y diferente, sino un elemento más del grupo mundial de enmascarados. Es triste y preocupante que de 10 individuos haya 9 que acatan la orden absurda de taparse la boca y la nariz, de esconder su rostro y su persona detrás de un bozal, de hacerse insignificante por cuenta propia simplemente porque TVE o la TVG o cualquiera otra cadena de televisión o de radio dice que se lo tiene que poner.

Ya no solo nos bastaba la propaganda repetida 24 horas al día en las cadenas de TV más importantes del mundo (BBC, France 24, CNN, Sky News, etc, ). Ahora en España contratan a rastreadores, muchos de ellos voluntarios. Rastrear significa buscar el rastro, las huellas de una persona, perseguir a alguien. O sea, que no solo nos están bombardeando con mierda propagandística, sino que ahora nos persiguen. En la prensa occidental se habla de Democracia, de Libertad, pero en la actualidad la mayoría de los estados de Europa y del mundo han optado por un camino que conduce al totalitarismo. Las medidas restrictivas que en España se han venido adoptando durante las últimas semanas: prohibición del tabaco en espacios públicos, cierre de la industria del ocio, y otras son más apropiadas de un Estado dictatorial, más acordes a la ex URSS o a la ex RDA (República Democrática Alemana) que de la España que conocemos.  Nos están lavando la mente, nos persiguen para hacernos tests que no tienen ninguna eficacia, utilizan a los pobres estudiantes de medicina como rastreadores sin pagarles un duro y cierran barrios enteros en no sé cuántas ciudades españolas donde la gente permanece en arresto domiciliario, o sea, en una prisión.

¿Quiénes son los que dictan estas medidas? ¿El comité clínico de la Xunta de Galicia? ¿El jefe de epidemiología del Hospital Clinic De Barcelona, el doctor Antoni Trilla? ¿El delegado del Gobierno de Madrid, José Manuel Franco? Ni la Xunta de Galicia, ni la OMS ni nadie ha llevado a cabo pruebas concluyentes de que el virus se propague a través del humo del tabaco. Esto es absurdo, carece de lógica.  En cuanto a Cataluña, allí el confinamiento ni ha funcionado ni funcionará. La Generalitat ha mermado el turismo en toda la región y aun así tienen el mayor número de infectados por Covid de toda Europa. ¿Dónde está el razonamiento? Por su parte, el delegado del Gobierno de Madrid , un nuevo FRANCO, afirma que a  los manifestantes anti mascarillas de la Plaza de Colón en Madrid los hay que castigar con la “máxima dureza”. La prensa española los denomina como “descerebrados, delincuentes, criminales contra la humanidad”.  Le quitan al trabajo, el ocio, los alejan de sus familiares, los confinan en sus barrios, les ponen horarios para poder ir a la playa o bien, las cierran y por encima son “criminales contra la humanidad”.  Aquellos que acaten y concuerden con lo que dice la prensa sí que son los descerebrados. Mañana os dirán que os tiréis de cabeza desde un acantilado y lo haréis.

Hablando de playas, ahora las rastrean para encontrar infectados y no tardarán en cerrarlas como ya lo han hecho en Marbella.  Playa de Marbella, horario de cierre: 22:00 hrs. En Galicia están rastreando pueblos enteros, cerrando campings, restaurantes, y otros locales simplemente porque en el pueblo vecino se encontraron 4 o 5 infectados. ¡Qué miedo Dios Mio! ¡Qué va a ser de nosotros!, grita el pueblo.  España se está convirtiendo en un país obsesivo compulsivo en cuanto a la Covid-19 y si el pueblo apoya a los psicópatas que rigen el sistema sanitario español estamos perdidos. Controlarán tu cuerpo, y pronto tu alma también. En un futuro próximo los únicos qué irán de veraneo a Palma de Mallorca serán Felipe VI y su familia porque a ti y a mí ya no nos dejarán movernos de casita.


Piñeiro es filólogo, intérprete profesional y conocedor de primera mano de la cultura china. Viene colaborando con Pressenza desde 2015 en calidad de traductor y autor. Actuamente reside en Londres

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