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lunes, enero 25, 2021

Argentina: Alberto Fernández y Cristina Kirchner intentan retomar la iniciativa conjunta del Gobierno

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La semana corta que pasó dejó en Casa Rosada la imagen de un presidente con dos facetas. Un Alberto Fernández dedicado a los actos y conferencias públicas, y otro ligado a reuniones y comunicaciones que se mantuvieron en el silencio de los despachos de Balcarce 50 y la Residencia de Olivos. Arrancar el miércoles con gobernadores anunciando obras en 12 provincias en el Museo del Bicentenario adelantaba la continuidad del debate interno en el Frente de Todos, pero también entre las filas de Cambiemos, sobre la suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias previstas, hasta ahora en el cronograma electoral, para agosto del 2021.

Los mandatarios provinciales, que están en su mayoría de acuerdo con la iniciativa, ya acordaron enviar un proyecto de ley al parlamento para que sea tratado con tiempo cuando se inicie el periodo de sesiones ordinarias. Con respecto a las objeciones que surgen de los partidos más chicos, que necesitan asegurar en las PASO el 1,5 % de los votos válidamente emitidos en el distrito que se trate para cada categoría, funcionarios cercanos al jefe de Estado minimizaron el tema argumentando que “los que no entran, no entran nunca, no va a cambiar nada en ese aspecto”. Sin embargo desde las mismas fuentes no dejan de decir que de todos modos hay que esperar y ver qué pasa con la pandemia en los próximos meses, “y si hay PASO, que haya PASO”, expresaron.

El jueves 10 de diciembre, al cumplirse un año de la asunción de la actual administración hubo un cambio inesperado en la agenda presidencial. Fernández prefirió dar una conferencia de prensa en Casa de Gobierno junto a su ministro de Salud, Ginés González García, en vez de asistir, como estaba programado, a la planta del laboratorio mAbxience, en el partido de Escobar, donde se produce el principio activo de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca.
Poco más de media hora después de lo previsto (11 de la mañana) salió a escena un Alberto Fernández muy serio, con rostro de preocupación y muy disperso.

Su entorno había adelantado a los periodistas que el anuncio tenía que ver con la vacuna contra el Covid-19 y sugirieron hacer preguntas sobre eso y no con respecto a otros temas, entre ellos, obviamente, la carta que el día anterior la vicepresidenta, Cristina Kirchner, subió a su cuenta de Twitter donde partió con un balance de los primeros 365 días de gobierno, resaltó la actividad legislativa en el Senado que ella encabeza, reconoció al Poder Ejecutivo el esfuerzo por afrontar “la economía arrasada del macrismo” y “la pandemia inédita”, culminando con fuertes críticas a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, enfatizando la continuidad de Lawfare, haciendo especial foco en la figura de Ricardo Lorenzetti, sin nombrar a él ni a ninguno.

La incomodidad del presidente tenía explicaciones; se enteró del escrito de su vice después de publicada, el hartazgo por los comentarios mediáticos sobre los más de dos meses sin contacto con la mujer que lo ungió como titular de la fórmula que los llevó al triunfo electoral del 27 de octubre de 2019, y tener que reconocer que hasta ahora sólo se pudo avanzar en la firma de contratos para adquirir vacunas e inmunizar a unos 300 mil argentinos antes de fin de año y 10 millones entre enero y febrero, con el Fondo de la Federación Rusa, ya que por diversos motivos el resto de acuerdos con laboratorios seguirá en negociación.
De todos modos, el dignatario respondió sobre el texto de CFK contra el principal tribunal de la Nación con un tibio “comparto mucho de lo que dijo”, y prefirió referirse al mal funcionamiento de la Justicia en general pero sin personalizar.
Terminada la apesadumbrada presentación de los funcionarios frente a la prensa, que hizo más foco en lo que pasaba en la Cámara Baja, donde 20 horas después obtendría media sanción el proyecto de ley sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo, Fernández fue a la inauguración de la Casa de los Premios Nobel Latinoamericanos, en el barrio porteño de San Telmo. En Casa Rosada lo aguardarían durante más de tres horas los integrantes del Consejo Consultivo para el Fortalecimiento del Poder Judicial y del Ministerio Público, con sus recomendaciones para la reforma judicial.
Mientras muchos se preguntaban dónde estaba el Primer Mandatario y Presidencia de la Nación informaba que el acto por el Día de los Derechos Humanos en la ex ESMA se corría de horario (en vez de a las 17, se llevaría a cabo a las 19 hs), Alberto Fernández fue a almorzar a la Residencia de Olivos con un único objetivo, hablar con Cristina Kirchner para alcanzar una tregua que se iniciara esa misma tarde en la entrega de los premios Azucena Villaflor en el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos.
En ese contacto ambos acordaron unificar discursos, no sólo en materia de hacer todo lo necesario para que el aborto legal se convierta en ley en la Cámara alta, sino en ir en bloque contra el cuerpo judicial con sede en Talcahuano 550, y que desde el núcleo kirchnerista más duro de la alianza gubernamental es una amenaza a la gobernabilidad en los próximos tres años de mandato.

Después de ese diálogo, que se ampliará en los próximos días, Alberto y Cristina volvieron a hacer una aparición pública en un acto de naturaleza política con referentes de los DD.HH., más allá del circunstancial encuentro en el conflictivo velatorio de Diego Maradona en Casa Rosada el 26 de noviembre pasado.

De todos modos, consultados por las circunstancias y pedido de detalles sobre el inesperado reencuentro en la ex ESMA de los máximos dirigentes que administran el Estado, se mantuvo el hermetismo y la prioridad de instalar un mensaje que pretende marcar las diferencias, “Alberto es el Presidente, y Cristina es Cristina”.

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